Divide y Reinarás
Y así fue. Estando en el poder la derecha empresarial latifundista del siglo XIX o la derecha más meritocrática del siglo XX, siendo la estrategia la violencia armada del Estado o la violencia simbólica del Estado, siempre la gran certeza de estos señores fue Divide y Reinarás. En las placillas mineras de la proto industria de la minería y el empresariado popular del XIX, en el desmantelamiento de las redes de protección laboral, las mutuales y posteriormente los sindicatos y en la intervención de los grandes centros de Educación superior nacionales, del siglo XX, se adoró la misma estrategia. El fantasma era la unión con propósito. Cuando la masa se hizo anónima los grandes señores pudieron dormir tranquilos. Anónimos!
Ahora ellos podrían nombrar a los anónimos: vagos, delincuentes, borrachos, sospechosos, como más les gustara, porque ellos ya no tenían nombre propio ni actividad, eran gente de reserva esperando trabajo u obreros que no tienen rostro sino brazos, citando a Benedeti (no Beneton, no se confunda)
Y en caso que los anónimos quisieran rebelarnos algo, serían apropiadamente representados por servidores públicos enriquecidos por su noble trabajo, que le darán la mejor lección de oportunismo y populismo. Sin embargo, si aún así los trabajadores optan por la acción directa y logran éxito en sus movilizaciones, se provoca un aprendizaje que revierte absolutamente la formalidad y tecnicismo que mantiene el orden de cosas como las vemos. Por ésto provocó tanto resquemor en los empresarios lo que pasó en Codelco con los subcontratistas.

La derecha empresarial ha sabido aprender de la historia, ha reproducido las mismas sabrosas recetas una y otra vez. Y se dieron cuenta que la estrategia militar "Divide y Reinarás" es perfectamente extrapolable a la organización de los trabajadores dentro de la empresa, osea tiene el "plus" de servir para aumentar la rentabilidad de la empresa. A partir de esta situación de atomización, surgen en la empresa distintas estrategias adaptativas que realiza el trabajador, como la costumbre del sobamiento de lomo, en ambas direcciones. Al que no le gusta sobarlo, será sobado mientras le pagarán lo que menos se pueda pagar, independiente del oficio que se trate, de esta manera cumplen la tarea de lograr que usted se sienta medianamente contento y que no le importe la mal equilibrada distribución de los ingresos. Los otros a los que sí les gusta sobar, para conseguir que le paguen lo máximo que se pueda pagar, les deseo suerte y fuerza para gastar su vida en ésto y no conseguir nada. A los que no les gusta sobar ni que le soben, olvídenlo. Esos locos que piensan en que los méritos y el talento debieran ser lo importante, me dan ganas de llorar, así que termino riendo.
Ahora ellos podrían nombrar a los anónimos: vagos, delincuentes, borrachos, sospechosos, como más les gustara, porque ellos ya no tenían nombre propio ni actividad, eran gente de reserva esperando trabajo u obreros que no tienen rostro sino brazos, citando a Benedeti (no Beneton, no se confunda)
Y en caso que los anónimos quisieran rebelarnos algo, serían apropiadamente representados por servidores públicos enriquecidos por su noble trabajo, que le darán la mejor lección de oportunismo y populismo. Sin embargo, si aún así los trabajadores optan por la acción directa y logran éxito en sus movilizaciones, se provoca un aprendizaje que revierte absolutamente la formalidad y tecnicismo que mantiene el orden de cosas como las vemos. Por ésto provocó tanto resquemor en los empresarios lo que pasó en Codelco con los subcontratistas.

La derecha empresarial ha sabido aprender de la historia, ha reproducido las mismas sabrosas recetas una y otra vez. Y se dieron cuenta que la estrategia militar "Divide y Reinarás" es perfectamente extrapolable a la organización de los trabajadores dentro de la empresa, osea tiene el "plus" de servir para aumentar la rentabilidad de la empresa. A partir de esta situación de atomización, surgen en la empresa distintas estrategias adaptativas que realiza el trabajador, como la costumbre del sobamiento de lomo, en ambas direcciones. Al que no le gusta sobarlo, será sobado mientras le pagarán lo que menos se pueda pagar, independiente del oficio que se trate, de esta manera cumplen la tarea de lograr que usted se sienta medianamente contento y que no le importe la mal equilibrada distribución de los ingresos. Los otros a los que sí les gusta sobar, para conseguir que le paguen lo máximo que se pueda pagar, les deseo suerte y fuerza para gastar su vida en ésto y no conseguir nada. A los que no les gusta sobar ni que le soben, olvídenlo. Esos locos que piensan en que los méritos y el talento debieran ser lo importante, me dan ganas de llorar, así que termino riendo.

