martes 31 de julio de 2007

Huachos del mundo, uníos!

En un intento por "cultivarme" leyendo ciencia social, he descubierto que lo que ciertos autores llaman "Personalidad autoritaria" no ha podido encontrar mejores representantes que algunos compatriotas nuestros. Ciertos especímenes han demostrado ser la encarnación misma de esta estructura interna del carácter. Y no hablo de obviedades como Pinochet o el Cura Hasbún, sino de los chilenos "de a pie", esa orgullosa "clase media" que le ha cambiado la faz a esta vieja tierra apatronada.

Aunque no me lo crean, la personalidad autoritaria tiene un componente masoquista que se llama la Sumisividad autoritaria, si Señor. Ese respeto exagerado y desequilibrado por "su" superior o autoridad, que en el fondo y a la hora de llegar solos a casa, no hace mas que hacernos sentir odio contra lo que hace algunos minutos "amábamos". A quien no le ha pasado trabajar unas horas extras sin pago por que el jefecito lo pidió y luego aborrecerlo cuando llegamos a casa a la hora de la mierda?

Y hay más. El Etnocentrismo es también manifestación del autoritarismo, y significa incapacidad de ver en el propio ojo la paja que vemos en el ojo ajeno. El ejemplo más a mano es la descalificación a los no- chilenos cuando se les ocurre criticar Chilito, entonces ocurren dos reacciones, 1. el chileno apoya incondicionalmente al criticón tanto así que si le ofrecieran un pasaje fuera del país y sin retorno lo aceptaría inmediatamente, y 2. el chileno grita Primero que nada, usted no está en su país! o Eso será en su país, pero en el nuestro...! esto último dicho con el pecho bien inflado y la ponchera prominente y orgullosa que a esas alturas sería tan difícil de esconder como la cordillera.

Y hay más, la componente sádica del autoritarismo llamada Agresividad autoritaria. Mi ejemplo preferido? Nuestro tema nacional en las noticias durante el mes de Mayo; el toqueteo genital indiscriminado de mujeres en el Metro, hecho por semi-hombres animados por la lógica esa tan antigua de "todas las mujeres son putas y les gusta", a lo cual puedo responder que claro que nos gusta, pero también nos gusta con alguien guapo.

Pero hay algo sospechoso acerca de esta estructura interna de la personalidad autoritaria, y aquí ustedes sufrirán el viaje astral que sufrí yo y pensarán que estos tipos se inspiraron en los chilenos para construir su teoría. Lo digo por la variable el "Complejo de poder". Para quien tiene este complejo, "su ideal es una estructura donde pueda ser el siervo de los superiores y el amo de sus subordinados". Osea un tipo que se deja cagar y que caga a la vez. Y que además "demuestra sagacidad y astucia para establecer y romper alianzas", osea si quieren ejemplos clásicos; la rata Videla, la DC, Pinochet. O sea estos teóricos se inspiraron en Chile.

Pero como todo no puede ser taan malo, aunque algunos agoreros digan que siempre se puede estar peor, lo que ciertamente termina siendo una profecía autocumplida para algunos o para un país entero.

Aún así deben saber que alguien alguna vez en Chile, no fue un arrastrado, chupa medias, sometido, humillado, muerto en vida, no!. Hubieron chilenos amantes de la libertad, que no soportaron las arbitrariedades y los abusos de la autoridad y que tampoco destruyeron a sus pares. Quién?. Nada menos que los pobres diablos, las piedras rodantes, los que no tenían amos, los vagabundos, los huachos del 1900. A quienes Salazar en su libro "Ser niño huacho.", en vez de llamarlos como era la costumbre, hombres andrajosos, lodo humano, horribles pigmeos, impuro cardumen que aúlla o pálidos mata perros, les llama "la más firme piedra de la identidad popular de este país", y a la camaradería de los huachos, que era lo único que podía salvarlos en esta vida, le llama "el origen histórico de la conciencia proletaria en Chile", toma cachito de goma!.

Bueno, además de hacer propaganda al libro, me pregunto por esas conciencias libertarias de hombres que no se dejan apabullar, que levanten las manos ahora, despéguenlas de los teclados, donde están que no los veo. Fueron esos espíritus atemperados? "moralizados", disciplinados? acaso se agotó esa "soberanía popular"?. Como puede ser que alguno/as no se atrevan a hacer respetar la miserable ley de la silla?.

Bueno por eso y por mucho más: Huachos del mundo, uníos!

Si quiere leer la teoría de Adorno que tanto me hizo pensar en los chilenos, puede hacerlo en este blog

Y el libro sobre los huachitos de Salazar , bueno lo tengo en mi cabecera. Para los que quieran el suyo propio o no crean lo que les digo, vale como 3 1/2 lucas.

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2 comentarios:

Blogger Juan Emar ha dicho...

Ojos: interesante apuesta en tu análisis nacional de la personalidad autoritaria. Recomiendo a la Hannah Arendt.
Buena pregunta la que te planteas hacia el final. A lo mejor ya no quedan huachos (con esto de las nuevas leyes de prueba da paternidad y apellidos) o a lo mejor en el sumiso no hay un "espíritu" huacho.
Sin duda el eje está en el temor. Aunque tenga una pega de mierda, el "ejército de reserva" de cesantes me mantiene atemorizado y sin quejarme para no perderlo.
El guiño a la ley de la silla es notable. En un seminario de economistas un profesor de sociología económica que estaba invitado en la mesa le preguntó a los distinguidos si acaso no les parecía justo que se legislara para que la gente tuviera derecho a sentarse en su pega (recepcionistas de hoteles, porteros, vendedores en los malls, etc.) el reputado economista contestó "me parece necesario y razonable que una ley así exista, no veo por qué no"..."bueno, sepa ud. que la ley de la silla es la primera ley laboral de nuestro país" Fue la respuesta del sociólogo.

2 de agosto de 2007 02:48 PM  
Blogger ojos de papel ha dicho...

Me siento honrada con tus palabras, de veras, gracias.
Wuau que memoria la del economista "cabeza de pollo" o tal vez su interés es la macro economía, las "cosas grandes", "los peces gordos", que no son los niñitos de enseñanza básica, no se confunda.
Sí, el "ejército de reserva" es un recurso de mucho valor para las empresas. Y tienen mas recursos, como "los rompe huelgas", aunque violen derechos internacionales.
Oye, he constatado lo de la silla en terreno, hace unos años hice de garzona, uff que infierno, mas bien parecia una soldado a la entrada del lugar, y cuando insinuaba sentarme una vocesita decía, "che, siempre hay algo que hacer aquí como para que esten allí sentadas". Aunque fuera un triste espectáculo en un teatro desierto y sin público, yo tenía que hacer las mímicas del trabajo garzonil al vacío.
Saludos:)

2 de agosto de 2007 07:07 PM  

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